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THILLARDON,
Francia, Beaujolais, Chénas

THILLARDON | Chénas, Beaujolais

Situado en el pueblo de Les Brureaux, en el corazón de Chénas, Domaine Thillardon produce vinos tintos que reflejan la diversidad de sus suelos: margas, granito, arcilla y cuarzo. Sus vinos son puros, sin artificios, y se esfuerzan al máximo para revelar su terruño.

Provenientes de una familia con una larga tradición vitivinícola en Beaujolais, los hermanos Aude, Jean-Baptiste, Charles y Paul-Henri fundaron Domaine Thillardon en 2008. Son amantes del vino y de la naturaleza, por los que los pilares que han constituido su bodega desde el principio son agricultura orgánica, la biodinámica, los vinos puros, el trabajo agroforestal y campesino.

Actualmente, cuentan con 14 hectáreas de viñedos repartidas en Moulin-à-Vent, Beaujolais y Chénas, entre las que destaca su viñedo centenario de Chassignol, considerado uno de los mejores terroirs de la denominación.

El entorno en el que viven es muy importante para ellos; por eso han reintroducido animales en el corazón de la finca (vacas, caballos, aves, cerdos, colmenas…). Todas sus viñas están rodeadas de setos y han replantado árboles, especialmente en Chassignol. Sus dos caballos los ayudan a arar los suelos.

En 2009, Paul-Henri se inspiró en viticultores como Jean-Louis Dutraive o Yvon Métras, quienes le enseñaron técnicas de vinificación.

La vendimia es manual, en cajas de 20 kg; las cajas de uvas se enfrían en una cámara frigorífica para alcanzar una temperatura entre 7 y 10 grados. Las uvas enteras se encuban por gravedad sin adición de productos enológicos. No realizan remontajes ni pigeages. La maceración dura entre 15 y 28 días, según la añada, y después la uva pasa por un prensado vertical con una prensa de madera.

Los vinos se crían en cubas de hormigón, acero esmaltado y barricas viejas de 228 l, 400 l y 600 l. Los de la familia Thillardon son vinos que reflejan los distintos terruños de la finca: vinos naturales, fáciles de beber, con fruta y taninos suaves, pero también con una mineralidad salina que brilla y que da fe de su trabajo con el suelo.