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MAFFREI,
Italia, Piamonte, Barolo, La Morra

MAFFREI | La Morra, Barolo

Maffrei es hoy el sueño y la pasión de Andrea y Stefano, dos hermanos de La Morra, Piemonte, actualmente separados por 8000 Km, pero unidos por la pasión por el vino y el objetivo de elaborar vinos que expresen su paisaje, y la ambición de elaborar un gran vino.

Con ayuda de Alfio y Betti, su mamá y su papá, en 2021 compraron una antigua casa de campo y los viñedos que la rodean en la colina más alta de La Morra, ubicada frente al infinito muro verde que es la Langhe de Barolo. Aquí es donde se construirá MAFFREI, una bodega de ensueño diseñada.

Andrea Mascarello, nacido en 1997, vive en La Morra y se está enfocando en sus estudios de viticultura y enología. Hoy en día, divide su tiempo entre el aula y el trabajo en el viñedo. A pesar de su juventud, cuenta con una experiencia fundamental en el campo del vino, tanto en algunas bodegas prestigiosas del Langhe como en Nueva Zelanda.

Stefano Mascarello, nacido en 1987, trabajó durante 7 años en una bodega de La Morra, y actualmente vive y trabaja en Brasil.

“Emprender un proyecto ambicioso desde cero, nos impone un horizonte de compromiso y responsabilidad, pero también nos da la libertad de elegir desde el primer día quienes queremos ser, que queremos hacer y como queremos hacerlo.”

Su punto de partida será, y no podía ser de otra manera, el territorio y su fruto más noble, la uva Nebbiolo: una vid que alcanza su máxima expresión en la zona del Langhe. Para Andrea y Stefano, respetar su territorio y sus frutos, es la clave para lograr la máxima expresión de las uvas que cultivan. En la práctica, lo llevan a cabo con una agricultura sostenible y respetando el medio ambiente, aprovechando la gestión integrada de plagas, e intentando minimizar los tratamientos en el viñedo, alimentando la idea de unos suelos vivos. Buscan baja producción por hectárea, con el objetivo de obtener una madurez fenólica óptima, lo que es sinónimo de uva sana, madura en el punto adecuado, y apta para la cosecha.

Todos los trabajos de campo son manuales, evitando el consumo excesivo de combustible y limitando el pisoteo del suelo para mantenerlo lo más suave posible. En bodega no tienen miedo de combinar la experimentación actual, con las “reglas” de la vinificación más tradicional. El objetivo en bodega es encontrar la vinificación más adecuada para obtener esos grandes vinos que nuestro territorio históricamente ha podido ofrecer al mundo.

Todo esto se traducirá en vinos elegantes, no muy angulosos, con el nivel correcto de acidez y taninos dulces, resultado de una maduración adecuada.

“Soñamos con barolos resultantes de una extracción dirigida, con aromas delicados y embriagadores, y una estructura que desafía el tiempo, pero que se pueden disfrutar incluso poco después de lanzarlos al mercado”